Imagen

Tomado sin permiso a Iva, de su dibujo con frase de Nietzsche (creo), o tal vez descripción mía. Lo que más les guste.
E inicio de una larga historia.

 ***
¿Qué representaría el sueño en mi caso? Lo he convertido en una asociación.
Y pude verla. Desnuda, sentada en el borde de la cama y solitaria. Aquel borde: fin de su mundo a partir de donde se cae al vacío, vacío en el que sólo hay monstruos. Su lágrima es seca, pero se puede sentir, tocar, probar la sal que se derrama del mar en su interior. 
Sólo está creciendo.
La soledad está con ella. Hace tiempo tiempo que se acompañan en mutua relación fraternal. Como dos enamorados, se odian pero no pueden estar lejos. 
Ella es Ofelia, en profunda e iluminativa locura. Cada poro de su piel está orientado a esa respiración lenta y profunda, pero nada sana. La locura y la razón son hermanas gemelas.
Y en la contemplación de su dura belleza Armando no deja de preguntarse: ¿Lleva mucho tiempo así?
Bien podría haber estado ahí desde El Principio. Aunque parece que en ella no hay tiempo. Y me doy cuenta que se ha quedado suspendida desde antes que todo. Por lo tanto ES más que cualquiera.
Mis terrenales ojos aún no se resignan a no ver su cabellera, aún teniendo la certeza de que existe. La perfección en su forma me dice ahora todo lo que es. Quisiera tener un éxtasis místico para poder unirme a ésta sublime deidad, pero mis fuerzas no alcanzan me he vuelto demasiado terrenal, es tarde para mi.
Al caer de la cama me doy cuenta que es sólo una frase misantrópica (escolásticamente) y Ella.

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