Dime algo

¿Es verdad que la forma y el fondo son necesarios?
Y es que encuentro un mundo que los va cambiando
Al tiempo que hierve;
Vida viene y me estremece a diario
En un mundo del que apenas salgo.
Afuera llueve.
¿Quisieras venir y explicarme algo?
¿Por qué en mis sueños yo te cargo?
La herida duele.
En aquel tiempo tu figura va alejando,
En un mundo del que apenas salgo.
Afuera Llueve.
Y a ti, ¡cuántas veces te he soñado!
Bailas cisne, pasas de largo
Y él te quiere.
Y a ti y con aquel pelo largo
Que es mi cuna en el parto
De este mundo que no muere.

Sensible

El viento pasa acariciando
Un rayito de sol que arrulla
Las hojas multicolores
De aquel árbol triste.
Mi respiración resiste
En este instante sin dolores:
Mi ciego cerebro murmulla
Para que (yo) siga caminando.
Suave y fuerte catarsis pasando
Entre tantos muertos, alguien aúlla.
Se creen vivos por llamarse señores.
La verdadera vida persiste.
Hoy tu corazón me insiste
El NO de tu muerte, ves colores.
Que toda tu vida es tuya.
Puede que te siga soñando…

El laberinto de Ktulu

Él comenzó a besarla. Sabía que se iría al amanecer, antes de que ella despertara.
Ella lo amaba, al igual que tantas.
Ángel  nunca upo lo que era no tener comida ni amor, todo lo tenía y todo lo desechaba. Sus penetrantes ojos grises y cabello castaño era su principal arma en esta continua masacre.
Lo tomaba todo y lo desechaba. Lo tenía todo y lo desechaba.
Luis siempre le había dicho que era un hombre afortunado y trataba de darle ánimo. Sólo Luis sabía que detrás de ese hombre que irradiaba y atraía, casi magnéticamente, al llegar a cualquier lugar, había una gran melancolía.
El último intento de su gran amigo por Ángel fue el psicoanálisis. Una chica con la que se había impuesto salir hasta que consiguiera lo que deseaba era psicoanalista. De esas del L. La chica era guapa para él, quizá demasiado exuberante para la sociedad de aquel tiempo. Le habló de Lacan.
Ángel fue a consulta con aquella chica y consiguió una noche la cual bien podría ser aplaudida por Sade, si hubiera visto todo aquello; con el alba llegó la mayor depresión de la vida de Ángel. No es cualquier cosa traicionar, aunque sólo sea en apetito, al único que te ha intentado ayudar. La chica, ya en confianza, habló de más. Ángel supo que aquello por lo que sufría no podría ser encontrado jamás.
Cuando pasaron tres días y Luis no encontró a su amigo en los lugares que aquel joven frecuentaba fue a su casa. Supo que esta vez tendría que romper el cristal de la ventana en su cuarto para poder verlo. Creo que era mejor no hacerlo.
La obscuridad era extrema. Luis prendió la luz y vio un escurridizo ser que huía debajo de la cama. El invasor tomó a su amigo del tobillo, lo vio y lloró como nunca antes en su vida.
Ángel hizo un gran esfuerzo para tratar de huir y murió.
Ángel, en ese momento, era  un ser completamente blanco y con una piel más fía que la nieve. Incluso su sedoso cabello castaño se había vuelto blanco. Sólo resaltaban en él sus párpados hinchados, grandes, muy grandes, su rostro desaparecía en sus rojos párpados. En sus párpados se había agolpado toda la sangre de su cuerpo, o la mayoría de lo que quedaba, y parecían a punto de estallar.
Luis comenzó a enloquecer ante aquella escena. Tomó de nuevo el tobillo y rompió un hueso de su amigo. Entonces, poco a poco, acercó su rostro muy lentamente a los párpados de su hermano. Descansó so rostro sobre aquellas bolsas de piel que contenían sangre y derramó sus últimas lágrimas.
Durante aquel pequeño de instante puede ver lo que su amigo:
Sabe que sueña. Camina sin camino, hasta que llega a aquel lugar de piedra. Esos seres, perfectamente pulidos, lo observan y sale una y otra vez de su mirar. Tiene que seguir, “eso” ha despertado y lo sigue. Camina, sube, entra, baja, sale. Ahora sabe que debe seguir “eso”, está cada vez más cerca. Corre, corre, corre, sale, entra, baja y corre para salir. Pero no hay cielo que lo ilumine y “eso” ahora lo invade.
Todos sus sentidos se ciegan y vuelve a sonreír. Da media vuelta y suelta una carcajada. Camina hacia “eso” y siente el placer verdadero, es feliz. Entra y alcanza la plenitud del ser, sabe que la salida no existe. 

Tu luz…

¿Cómo es que caminas sin pies?
Sin entenderte voy asintiendo
con el paso de este tiempo
donde todo se mueve si crees.
¿Me hacía falta tu luz?,
o es que mi obscuridad es
incompleta en sus
naturalezas y cavilaciones.
¿Volví a reconocer mi piel?
No, en realidad que esto
no le pasa a mi propio ser.
Sólo vivo interpuesto.
«El amor es como la
amistad llevada a la locura»
Y encontré tu locura
en tu amistad. Es mi paz.
Es mi tiempo de seguirte
y procurarme tu amistad:
procurarme ésta locura.
Lo que no existe perdura
y es mi necesidad.
En esa luz verte.
Foto prestada ( sin permiso)de Manuel Montano: 

http://pipilidades-letraseimagenes.blogspot.com/

24 versos a Felicidad

Me cayó un paquete del cielo con un cd y un cuaderno precioso (en verdad Precioso Iva. No sé cómo agradecerte), la comida estuvo excelente, de nuevo voy a verla, de nuevo vamos a ensayar  ( mi canción), encontré una chica linda, volvió la inspiración, el día estuvo apacible y soleado, reafirmación de amistad, encontré una bella historia, me siento bien a pesar del insomnio, la noche está hermosa. No me preguntes si estoy feliz. Estoy feliz aunque no veas la sonrisa en mi cara.

                                                                         ***

La noche es silenciosa y me mira
con aquellos ojos brillantes y antiguos
que se ordenan en constelaciones.
A lo lejos alguien suspira:
somos uno en los tiempos.
¿Importan las ambiciones?

Él soñaba y de pronto sonríe
en el vuelo de tu escencia
que incita mi alma a la algarabía.
le pido a Razón que no se fíe,
pero lo hiere su antigua presencia
y tu lejana cortesía.

En mis rostro no está ella,
pues le ofrecí un cuarto en mi alma.
No espero que se quede mucho.
Quiero que parta en una botella
hacia ese mar en calma
desde donde voces escucho.

La reuní con su vieja amiga:
Soledad. Charlaron un buen rato
sobre mi en un cuarto obscuro.
Preocupación de destello prematuro
(Risa): rostro insensato.
Linda antigua amiga.

Hombre dominante

Sigo siendo el alma en pena

que tus tierra cubrió: amó.
Flotando en el espacio
veo al que sueña,
me empuja el que soñó 
y muero más despacio.
Tus miasmas ya no están 
y el azul del cielo
llega y me sonríe.
Mi cuerpo va y fríe 
el fuego con tu velo:
tus gusanos ya no están.
Anhelo tu dominio
que rompe el azul.
Me mata cada día.
Anhelo tu dominio:
hoy odio este azul,
dolor es vida mía.

Pequeñas crónicas I

De nuevo salía del subsuelo
con el perfume de la ciudad cansada,
y creí ver a mi amada.
Sólo era una muñeca con un velo.

Fue impresionante ver de nuevo las estrellas en el Distrito Federal. Hace mucho tiempo que la contaminación no me había dejado verlas y de repente me sentí más iluminado que de costumbre al caminar en estas aceras donde todos se cuidan de todos.

Y es que su perfume me tomó
por el cuello y comenzó a arrastrarme.
Sentía que ella nació para besarme
cuando el fango me despertó.

No recordaba la última vez que había ido a ese castillo de la Ciudad de México. Y es que ese jardín es como algo que siempre estuvo, creo que en mis sueños. Al final las historias de esta tierra son mías. Como diría ese grupo de músicos semirevolucionarios colombianos, esto es mío. Ahora es que retomo el sentido de la amistad, eso que te lleva cuando ya no tienes fuerzas de seguir y que puedes encontrar en muy  pocas personas. Puedo contarlos con los dedos de una mano y me corto más de un dedo.

Tomé su mano de hombre y lo dirigí
en el camino al que él me llevaba.
Por dentro me veía y lloraba
al no explicarse cómo sobreviví.

En el metro ponen música tranquila para la gente que va con tensión por todos lados. Sin embargo a mí no me ayuda en nada y tuve que correr para no oír ese principio que me parece tan aterrador y al mismo tiempo me reía. No quiero llegar a ser algún día como los zombies que veo todas las noches al regresar. Sé que están cansados, pero también sé que no pueden ver la belleza de cada uno de sus pasos.

Tres veces la besé con la mirada
y ella recibió cada uno de los besos
acariciando mi mirada.
Nos alejaron los pasos.

Vi de nuevo a aquella chica, pero no como la primera vez. Ahora estaba acompañada y nerviosa, deslizándose en la obscuridad, tomando su mano, tratando de evadirse. La primera vez que la vi salía el Sol y su luz se deslizaba por su rostro, estaba sola tan sola como en verdad es como siempre será, la miel en su mirada destelló y me tiró de un zarpazo, mientras ella trataba de convencerse de que todo va estar bien después de aquel error. Creo que no se ha solucionado su vida. Espero me recuerde tan de vez en cuando como yo la vuelvo a ver como aquella vez.

Ayer me dijo un ave que volara…

Añadir leyenda

Camino hacia el Castillo de Chapultepec.

Armando me contó un cuento

…Well, shake it, shake it, shake it baby now…
Y Los Beatles descargan toda su energía en esta canción, que recuerdo que escuché por primera vez en un taxi.
La verdad es que esta es sólo para no perder la costumbre. Últimamente he estado platicando mucho con Armando. Es que volví a hablar con Anita (aunque sea por Facebook) y estuve pensando en esto de perder a tu mejor amiga  y de repente se me vino a la cabeza que Santiago adora a esa niña, yo sólo quería aconsejarle un poco, pero es muy cobarde cuando de sentimientos se trata. Pero es que sólo no quiero que se repita esta historia en donde se pierden dos personas que alguna vez se quisieron, estuve pensando mucho en eso.  Ese ha sido el tema con Armando, pero creo que no  vale la pena aburrir a alguien con mis meditaciones filosóficas  y todo eso. Por otro lado, creo que si ese alguien esta leyendo esto es porque no le parecería tan aburrido, pero mejor una historia.
                                                                    ***
Si llegas al estado de Tabasco puedes encontrar el principio de la selva mexicana. En aquellos tiempos las personas que habitaron cerca de aquel maravilloso lugar conocieron la historia de dos hipopótamos azules. Ahora los podrías tomar por animales míticos, pero yo estuve ahí y sé que en verdad existieron, ahora existen en otro lugar simplemente.
Crecí en aquellos lugares a los que habían llegado mis antepasados y poco a poco habían formado un lugar estable. Una vez me asuste mucho al ver mi rostro tallado en una piedra… aquella vez.
Recuerdo cuando ví a los hipopótamos azules por primera vez, la iba siguiendo a ella. La había visto tiempo antes en la aldea pero ya no recordaba su nombre, recuerdo incluso que llegué a hablar con ella escondido del sistema que decía que si hablabas a solas con una chica es que tenías que tomarla por esposa. No me hubiera importado casarme con ella, en ese tiempo sé que a ella tampoco le hubiera costado, pero las cosas se dan cuando se dan. Y llegamos hasta aquella cueva del lago subterráneo. Yo sabía que ella iba de vez en cuando hacia allá, pero creía que era sólo para doblar en el gran ahuehuete e ir al río, pero no era así. Ella entró a la cueva y se adentro hasta llegar al lago, como si supiera que yo estaba allí, poco a poco fue bajando sus vestiduras por su cuerpo y peino su cabello de manera que resbalé por la piedra tan lisa de aquel lugar.
Cuando desperté vi su bello rostro frente al mío y, para mi sorpresa, las vestiduras aún estaban en el húmedo suelo de aquel lugar. Ella me invitó a bañarme en aquel lago, siento haber aceptado por aquellos animales.
Los dos nos enamoramos al tiempo que pasaban a nuestro lado hipopótamos azules los cuales disfrutaban de nuestra feliz presencia en aquel lugar.
Poco a poco fuimos dejando la aldea hasta que nuestro hogar fue la cueva de los hipopótamos definitivamente. Todas las mañanas nos despertábamos mutuamente con besos, no bañábamos y salíamos a buscar la comida del día. Aquellos amigos azules eran diferentes a todos los demás animales.
Todos los días hacíamos el amor, reíamos, cada pequeño  fruto era un banquete para los dos y los amigos azules sólo nos observaban. Nos observaban, pero su mirada no nos molestaba, es la mirada que sabes  que te admira y quiere ser como tú y te elevas.
Viviendo en una cueva sobre las nubes del amor y la admiración de los demás habitantes, vivir entre besos y belleza, belleza que nunca antes vi, que sólo ella mi hizo ver; y el agua se volvía azul al tiempo que parecía que se estaban lavando  los amigos.
Pero todo termina. Un día que entraba a la cueva con la sonrisa de siempre oí el grito más agudo que nunca volveré a oír y corrí con todas mis fuerzas al centro de nuestra morada. Sólo pude ver el rostro horrorizado de mi amada, y volqué mi mirada hacia el punto que ella contemplaba. Allí estaban, Todos los hipopótamos, en un gran abrazo, grises y muertos. Habían aprendido a amar.
Ella saltó al lago y nunca más volvió.

Quizás es que no tomamos matrimonio como era debido, y por eso que que hasta ahora no he muerto.

UNA MUJER DOMINANTE

SOY UN CUERPO EN PUTREFACCIÓN
QUE DESPRENDE MIASMAS 
DE AMOR Y DE LUJURIA,
QUE MUERE CON LA CANCIÓN
QUE MUEVE A LAS ALMAS
EN SUFRIMIENTO POR PENURIAS.
TÚ ERES ESA NEGRA TIERRA
POSANDO Y ABRAZANDO MI CUERPO
CON LA FUERZA DE TODA ILUSIÓN.
INSENSATA GRAN PREDICCIÓN
QUE EL POETA VOLVIÓ CIERTO
CUANDO TU CUERPO ME ENCIERRA.
TUS OJOS SON GUSANOS, ¡SÍ!,
Y ENTRAN POR MIS (Y TUS) OJOS
COMENZANDO A DEVORARME.
POR MI PROPIA MUERTE TE VI
PONIENDO OFRENDAS A DIOSES ROJOS,
¡QUÉ SE DERRAMEN! ¡EN TI QUIERO VERME!
TUS BESOS DESCUBREN A ESTE
VIRGEN Y ESCUÁLIDO FINADO
QUE ESTÁ ENVUELTO EN TI.
TUS OJOS SON GUSANOS, ¡SÍ!, 
Y EL MAL ESTADO ES EL MEJOR ESTADO.
¡GRACIAS A EROS Y A SUS HUESTES! 

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